Causas del trastorno del desarrollo: INTOXICACIÓN por PLOMO
DEDICADO CON TODO MI CARIÑO A MARC
por Katia Dolle, Terapeuta de Medicina Biológica para Autismo
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Este artículo está escrito con la intención de informar acerca de una de las causas subyacente del Trastorno del Desarrollo, Autismo y retardo mental, la intoxicación por plomo. En España,
lamentablemente esta relación es prácticamente desconocida, y las pocas fuentes que conocen este hecho, no mencionan la posibilidad y necesidad de tratarlo. Es de urgencia que se empiece a reconocer
estas cuestiones.
Por tanto, con la esperanza de ayudar a muchos más niños y padres en esta situación tan desoladora, y de arrojar luz a nivel nacional en este vacío absoluto de información,
llamamos LA ATENCIÓN sobre este tema para que empiecen a considerarse las intoxicaciones de metales pesados en los Trastornos del Desarrollo infantil. En concreto este artículo se centra en el plomo,
uno de los metales pesados que impide un normal desarrollo.
Es preciso detectar cuanto antes las intoxicaciones por plomo para que se aplique inmediatamente un tratamiento de desintoxicación, antes de que las lesiones en el sistema nervioso
sean irreversibles.
El envenenamiento por plomo es muy serio y potencialmente letal para un niño y tendrá un impacto profundamente negativo en el futuro de si hijo. El plomo lesiona el sistema
nervioso de los niños, especialmente aquellos expuestos a este veneno en los tres primeros años de vida, o incluso en el vientre materno.
El 13% de los casos de retraso mental leve en la infancia tiene su origen en una elevación de los niveles de plomo en la sangre, extremo éste que se observa en cuatro de cada 10 niños, según un
estudio promovido por el Departamento de Protección del Entorno de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El retraso mental se caracteriza por una capacidad intelectual significativamente por debajo del promedio con un CI de aproximadamente 50 o inferior, o en el mejor de los casos con un CI menor al de
la media (menos de 80) en los casos de retraso mental leve. Sin embargo el futuro de estos niños y su coeficiente intelectual final en la edad adulta se puede mejorar considerablemente con un
tratamiento de quelación que arrastre el plomo fuera del organismo y de las células nerviosas donde este se ha depositado.
¿Que es la intoxicación por plomo?
El plomo es un metal pesado, un mineral que no tiene ninguna función en nuestro organismo y que ejerce una acción destructiva en nuestro cuerpo. Se debe de tener en cuenta, que aunque es un veneno
para todo el mundo, los niños son especialmente susceptibles, no solo porque absorben mayor cantidad que un adulto ( hasta el 50%), sino porque además, como todos los venenos, se debe de tener en
cuenta la proporción en relación al peso del individuo. No es lo mismo que un bebé de 6 kilos esté en contacto con una cantidad X de plomo que un adulto de 60 kilos expuesto a esa misma cantidad.
Además de esto debe de tenerse en cuenta que el plomo ataca directamente al cerebro, lesionándolo. Por ello los primeros años de vida son especialmente susceptibles, pues el cerebro está en pleno
desarrollo, algo que no se volverá a repetir en la vida de esa manera. El cerebro se acaba de desarrollar sobre los 25 años y en los casos más tempranos a los 18. En los primeros años de vida (0-3
años) el cerebro madura a una gran velocidad. Si esta se ve interrumpida inevitablemente quedarán graves secuelas. Cuanto antes se detecte una intoxicación por plomo y se aplique inmediatamente el
tratamiento correspondiente mejor pronóstico habrá. En estos casos el tiempo es oro. Todos sabemos lo rápido que crecen los niños y como maduran y aprenden de una semana a otra. Los cambios plásticos
del cerebro a esas edades son muy profundos, y en el momento en el que se empieza a eliminar el plomo, el cerebro tiene la oportunidad de reorganizarse y recuperar las funciones perdidas.
¿Qué causa la intoxicación por plomo?
Las causas de intoxicación por plomo pueden ser varias y a veces difíciles de detectar. Numerosos elementos y estructuras contienen este metal pesado en su composición: soldaduras, cables eléctricos,
pilas, ciertos tipos de cerámicas, tuberías conductoras de agua, algunas pinturas, viviendas construidas antes de 1950 y emanaciones de ciertos gases. Hace años incluso hubo juguetes que contenían
plomo. El plomo se absorbe por el tracto intestinal o a través de la respiración. La primera es más propia del medio ambiente y de ámbitos industriales y urbanos, mientras que la segunda se enmarca
sobre todo en el entorno doméstico.
Algunas intoxicaciones comienzan durante el embarazo debido a que la madre bebe agua de grifo con niveles altos de plomo. Esto sucede en casas que tienen grifos o accesorios de bronce, los cuales
contienen plomo, sistema de agua con tuberías de plomo, o tuberías de cobre con soldaduras, especialmente en las casa más antiguas. Si usted y su hijo vive en una casa un poco vieja y han estado
bebiendo agua de grifo o usándola para cocinar, la única forma de salir de dudas es llevando el agua a un laboratorio que sepa determinar la presencia de plomo .
Otra fuente de intoxicación se debe a que las pinturas comercializadas antes de los años 50 contenían plomo, no suficiente como para envenenar a un adulto que viva en una casa antigua pintada con
este tipo de pinturas, pero si a un bebe o un niño. No se confunda y piense que hace falta comerse directamente la pintura de la pared para envenenarse. El plomo es sumamente volátil y la pintura
vieja descascarillada es suficiente para que el ambiente esté contaminado. Aquellas personas que hayan remodelado la casa, rascando la pintura antigua para pintar de nuevo durante el embarazo o con
niños pequeños, habrán causado sin querer una contaminación con plomo del hogar, suficiente para provocar un envenenamiento.
Los niños recién nacidos hasta los dos años tienen mayor riesgo de tener niveles de plomo elevados en sangre. En estudios se han encontrado que el los niños del grupo de entre 12 y 36 meses tenían
los niveles de plomo en sangre mas altos que el resto.
A partir de los años noventa la OMS apoyó decididamente el desarrollo de investigaciones sobre los riesgos de la exposición al plomo, pues durante décadas había sido un importante problema de salud
pública. Un estudio auspiciado por la OMS, que se publicó el año 2004 en el Environmental Research, revela que un 13% de los casos de retraso mental leve en la infancia son atribuibles a
contaminación por plomo y que cuatro de cada 10 niños presentan niveles altos de este mineral en la sangre.
EL CDC de Atlanta cree que, sólo en Estados Unidos, de tres a cuatro millones de niños menores de seis años presentan niveles de plomo en la sangre lo suficientemente altos como para interferir en su
normal desarrollo cognitivo y causar desde alteraciones en las facultades para la lectura hasta retraso mental en diversos grados.
En las últimas décadas los estudios se han centrado preferentemente en la población infantil. En relación a la exposición fetal, se sabe que el plomo cruza la barrera placentaria y se acumula en los
tejidos fetales durante la gestación (McMichael et al., 1986; Dietrich et al, 1987). Es decir, a través de la madre se puede intoxicar el feto. La exposición intrauterina temprana condicionaría bajo
peso al nacer, retardo del crecimiento intrauterino (Bellinger et al., 1991) e interferiría en el crecimiento del niño en el primer año de vida (Schwartz, Angle & Pitcher, 1986).
Si la madre tiene plomo acumulado este se puede transferirse al feto a través de la placenta. Esto ocurre especialmente si la madre consume durante el embarazo pocos alimentos con un alto contenido
en calcio. Existe evidencia de que el calcio previene la liberación ósea del plomo en la madre según los estudios de la Dra Adrienne S. Ettinger de la escuela de Salud Pública de Harward en
Boston. Los resultados de sus investigaciones demostraron que las madres con altos niveles de plomo en sangre que tomaron suplementos de calcio redujeron hasta un 75% el plomo circulante en
sangre. Varios estudios han demostrado consistentemente que la exposición prenatal a plomo estaría asociada a déficits en el desarrollo tanto físico como mental del niño durante el primer año de vida
(Bellinger et al, 1984, 1986, 1987; Faust & Brown, 1987). En estos casos los niños ya nacen intoxicados y con síntomas. Los padres no podrán apreciar un antes y un después.
La hiperbilirrubinemia neonatal moderada podría precipitar también un aumento de la sensibilidad a la exposición a plomo. Esto se debe en mi opinión a que los recién nacidos tienen un hígado
inmaduro, y también un sistema digestivo que no se ha acabado de desarrollar. Es muy común que los niños nazcan con estos órganos especialmente inmaduros y estos son muy susceptibles a
intoxicarse debido a la escasa capacidad de su hígado de eliminar toxinas.
Síntomas de intoxicación por plomo
Los síntomas de un envenenamiento por plomo son:
Dolores de cabeza, irritabilidad, dolor abdominal, vómitos, anemia, sordera, pérdida de peso, deficiencia de atención, dificultades para el aprendizaje, retraso en el lenguaje, hiperactividad o
atonía.
Ciertamente por los síntomas descritos es difícil que un padre pueda relacionarlo con una intoxicación por plomo, especialmente si esta se ha dado desde los primeros meses de vida. El retraso del
desarrollo del niño impedirá que este comunique a los padres síntomas como dolores de cabeza y abdominales. Si su hijo parece como “envenenado”, no tiene fuerza, está atónico, no se mueve apenas y
cuando lo hace es de forma descontrolada, no atiende, no aprende al mismo ritmo que los demás niños, apenas sabe hablar y está como ausente la mayoría del tiempo, puede sospechar de una intoxicación
temprana con plomo. El plomo inflama las meninges del cerebro, esto se puede comprobar acercando un foco de luz como el de una linterna pequeña a los ojos del niño. Si le molesta o aparta la vista se
deberá al dolor que le produce la luz en los ojos debido a la meningitis tóxica. Los niños y bebes toleran muy bien los focos directos de luz en los ojos, por lo que el rechazo puede ser indicativo.
También podrán observar los padres una baja talla para la que corresponde con la edad del niño y en algunos casos pérdida de peso.
Si su hijo pequeño o el de algún conocido “es un niño tan bueno” con “tan buen carácter”, sospeche inmediatamente de un posible envenenamiento por plomo, pues no es que sean poco traviesos, sino que
están aturdidos. Un niño debe ser siempre vital y dinámico, con las consecuencias que ello conlleva.
A estos niños actualmente se los mantiene en “observación” por varios años para confirmar que se trata de un trastorno del desarrollo. No se realizan pruebas de ningún tipo, solo se espera a que la
situación efectivamente se cronifique y acabe por no tener solución. Es el caso de todos estos niños, incluidos los autistas que sin duda alguna se beneficiarían de la detección temprana de
envenenamientos por plomo u otros metales pesados como son el aluminio y el mercurio, y que también lesionan el sistema nervioso de forma importante. En este sentido quisiera apuntar que las vacunas
son una de las primeras causas de afecciones graves como son el autismo, la epilepsia, la dermatosis y en el mejor de los casos el Trastorno por Hiperactividad y Déficit de atención (TDAH). Cuando
una vacuna sienta mal a un niño hay un antes y un después muy claro que los padres reconocen rotundamente, aunque en los servicios sanitarios se les niegue la pérdida de salud de su hijo con la
aplicación de la vacuna. Lamentablemente he visto muchos casos de enfermedades graves e incluso muy graves contraídas por vacunas.
Los efectos del envenenamiento con plomo son dificultades de aprendizaje, problemas de lenguaje, CI bajo, deficiencias neurológicas, trastornos del comportamiento, retraso mental, enfermedades
renales, enfermedades cardíacas y en algunos casos la muerte. Cuando se da en niños mayores o adolescentes estos síntomas también aparecen de acorde a su edad y a su anterior desarrollo
madurativo.
Como detectar un envenenamiento por plomo
Detectar una posible intoxicación por metales en niños pequeño es sencillo y es lo primero que se debe hacer y lo que idealmente se debería hacer rutinariamente en todos los casos en los que exista
un trastorno del desarrollo. Para ver si está actualmente expuesto a plomo se puede hacer un análisis de sangre o en orina (acido deltaaminolevulínico y/o porfirinas fraccionadas en orina). Debido a
la dificultad de recoger muestras de orina en estos niños, la forma más práctica es realizar un Análisis Mineral del Cabello. Este tipo de analítica es indolora, pues se realiza tomando para analizar
únicamente un pequeño mechón de cabello. Además muestra si hay intoxicación por otros metales pesados, como el cadmio, mercurio, aluminio, antimonio, uranio, arsénico o bario. El cabello almacena los
minerales del organismo y metales tóxicos. Con técnicas especiales algunos laboratorios analizan el cabello, dando unos valores promedios del acumulo de estas sustancias en los últimos tres
anteriores a la toma de la muestra de cabello. Los resultados de la Analítica de Minerales en Cabello que pongo como ejemplo es un caso clínico de un niño con intoxicación por plomo y aluminio y con
Trastorno del Desarrollo. Téngase muy en cuenta que los márgenes de referencia propuestos por el laboratorio son los que corresponden a un adulto. Es por ello que los valores obtenidos para un niño
se tengan que multiplicar por el peso de un adulto de 65 kilos. Con lo cual en este caso, lo valores de plomo y aluminio saldrían totalmente de la gráfica pues estarían multiplicados por tres. Se
observan además en los resultados unos serios trastornos en los minerales nutritivos, que tienen relación con la intoxicación con metales pesados, pues estos crean serios disbalances en el trasporte
de minerales.
El tratamiento de quelación natural del plomo
Para asegurarse de la correcta eliminación del plomo será imprescindible corregir la dieta de forma que esta sea rica en hierro, calcio, zinc y vitamina C. En algunos casos se podrá suplementar con
estos minerales y vitaminas que favorecen su eliminación puesto que lo desplazan. Existen en la naturaleza sustancias capaces de atrapar el plomo y otros metales pesados y eliminarlos del cuerpo
siempre y cuando el hígado y los riñones del intoxicado funcionen correctamente. Estas sustancias son: el ajo, el coriandro, la clorella, etc. Será importante el aporte de nutrientes que ayuden
a regenerar el sistema nervioso, como el omega 3 y los complejos de vitamina B. En cualquiera de los casos habrá que ayudar al hígado y a los riñones a eliminar los tóxicos con la suplementación de
aminoácidos precursores del glutation, y otros aminoácidos involucrados en la detoxificación hepática. Así mismo resulta muy interesante la administración de medicamentos de homeopatía científica
(homotoxicología) para favorecer la funcionalidad de estos órganos. Resultarán imprescindibles los aportes de antioxidantes con especial tropismo por las células nerviosas y las plantas medicinales
que favorezcan el aprendizaje, la concentración y la memoria.
Mejorías con el tratamiento
Cuando efectivamente el Trastorno del Desarrollo se debe a una intoxicación por algún metal pesado, y no a alguna otra causa, los resultados del tratamiento realizado por un terapeuta cualificado son
sorprendentes. Hay trabajos recientes de neurociencia que demuestran que el cerebro sigue teniendo plasticidad y es capaz de reorganizarse como respuesta a la experiencia y a los daños a lo largo de
toda nuestra vida (1997, Child Development), y así se demuestra en la práctica, para alegría y regocijo de los padres afectados. La mejoría se observa desde el primer momento con un inicio al
aprendizaje en todos sus sentidos que hasta el momento no existía y que resulta evidente. A partir del tratamiento se reanuda la normal evolución en el aprendizaje verbal, racional, motor y emocional
del niño.
Las indicaciones de suplementación y tratamiento en el presente artículo son meramente informativas. La eliminación de un metal pesado debe ser llevada bajo la estricta vigilancia de un
terapeuta cualificado.
Autora: Katia Dolle, Terapeuta de medicina biologica para Autismo, según el Metodo Saavedra&Dolle
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