Tratamiento del Autismo con medicina biológica

Como sabemos, la medicina biológica es una maravillosa herramienta para el tratamiento del autismo así como para los trastornos del desarrollo,  con un alto porcentaje de éxito, especialmente si se inicia a edades tempranas. Sin embrago la medicina biológica que se practica hoy en día sigue muchas veces rudimentarios protocolos  que se aplican a cada niño por igual. Esto puede ser muy sencillo y cómodo, pero es un grave error de enfoque. Como todos sabemos, hablamos del autismo como un síndrome, y no como una patología definida y delimitada, esto es porque no hay ningún hallazgo o fondo fisiopatológico común a todos los niños que sufren este trastorno. Puede afirmarse, a la luz de los conocimientos actuales, que en el desarrollo del autismo inciden diversos campos y factores, en donde debemos considerar desde aspectos genéticos y medioambientales hasta factores metabólicos y fisiológicos diversos. Esto situa al autismo como una entidad compleja, MULTIFACTORIAL y de carácter FUNCIONAL y no clínico, en donde en cada caso particular, es decir, en cada niño, podemos encontrar una combinación de factores particulares e individuales que definen el estado y severidad de su trastorno. Obviamente y consecuentemente, el niño autista necesita más que nadie un enfoque de gran esfuerzo por parte de padres, educadores y especialmente de los especialistas en el ámbito de la medicina natural y biológica que los atienden.

Los protocolos son rígidos y no contemplan todas las posibilidades dentro de la medicina biológica. El niño Autista tiene derecho a ser tratado segun su particular individualidad bioquímica, DE FORMA NO PROTOCOLARIZADA, mediante un estudio personalizado y un tratamiento ajustado a sus tiempos y necesidades individuales.

Nuestro particular método de trabajo se basa fundamentalmente en este principio básico de individualidad. De esta manera dos niños distintos que han recibido un mismo diagnóstico de Autismo, pueden recibir tratamientos totalmente diferentes ya que en cada uno de ellos pueden concurrir alteraciones y circunstancias completamente diferentes. De esta forma se pueden abordar trastornos tan complejos como el Autismo y los Trastornos del Desarrollo con altas probabilidades de éxitos.

 

Los protocolos de medicina biológica aplicados al Autismo se centran mayoritariamente y de forma especial en la quelación de metales, olvidando otros aspectos fundamentales, por lo que algunos niños no avanzan con estos tratamientos, o simplemente no avanzan todo lo que podrían dar de si.

 

La etiología del autismo es tan compleja y multifactorial, que requiere de una identificación de las debilidades individuales para poder enfocar intervenciones terapéuticas de máxima efectividad, en donde no existan pérdidas de tiempo debido a protocolos estandarizados  y desenfocados que pueden retrasar la recuperacion varios años.

Las debilidades o ejes metabólicos de mayor importancia que se presentan conjunta o paralelamente con las alteraciones genéticas más o menos específicas  e individuales,  con los factores medioambientales (toxicológicos, infecciosos, etc), deben ser identificadas de la forma más inmediata y precisa posible en cada niño.

Dado que el tiempo corre en contra del niño, es prioritario que sea estudiado de forma personalizada con celeridad y presición, ya que los primeros años del desarrollo son fundamentales para poder recuperar la mayor parte posible de su sistema nervioso y con este de su persona. Por eso nunca partimos de protocolos estandarizados y genéricos.

Nuestro método promueve el estudio exhaustivo e individualizado de cada niño.  Los protocolos serían correctos (también desde nuestro parecer) siempre y cuando el autismo fuera una entidad perfectamente definida e idéntica (desde el punto de vista bioquímico y fisiopatológico) en todos y cada uno de los casos o cuando menos en su mayoría. Pero el hecho es que esto no es así.     Entendiendo al autismo como un cuadro multifactorial esta idea básica es muy fácilmente comprensible.

 

 

 

Sin embargo, existen protocolos gracias a los cuales se ha ayudado a muchos niños a mejorar e incluso en algunos casos a recuperarse en su totalidad, tal como es el caso del Protocolo DAN, que se ha extendido por todo el mundo. Este protocolo fue inicialmente desarrollado por padres de niños autistas que investigaban por su cuenta para tratar de curar a sus hijos, dado que las alternativas médicas por aquellos tiempos consideraban al autismo como un callejón sin salida. A partir de ahí ha sido aplicado por médicos y terapeutas, pero a fecha de hoy no ha evolucionado de acuerdo a los grandes avances que la medicina biológica ha experimentado en los últimos años. Téngase en cuenta que la terapia biológica es una rama de la naturopatía y de la nutrición ortomolecular, cuya formación se realiza dentro del ámbito de las terapias naturales y biológicas, y que no está incluida en la formación académica oficial. La medicina biológica, está más cercana la bioquímica y la biología que a la medicina convencional o farmacológica. Por tanto, descartado un diagnóstico clínico de una patología médica por parte del equipo pediátrico o neuropediatra que valora al niño diagnósticado como autista, el diagnóstico se hace solamente sobre valoraciones efectuadas generalmente por psicopedagogos y otros profesionales del campo de la psicología en base a las conductas emocionales, comunicativas y sociales que se le observan al niño, y en consecuencia el problema queda sobre el tejado de las terapias biológicas, que trabajan dentro del ámbito de lo "funcional". 

Por tanto, los estudios analíticos que proceden en estos casos, no van dirigidos a buscar una "enfermedad" o diagnóstico médico como tal, trabajo que ya han efectuado los profesionales responsables de tales áreas, sino que van dirigidos hacia el reconocimiento funcional del metabolismo de cada niño ya diagnósticado.

Esto implica que el niño auista debe estar asistido en todo momento por un conjunto multidisciplinario de profesionales que abarcan las áreas médicas, psicológicas y terapia biológica.

El autismo infantil es un trastorno en el desarrollo de las funciones cerebrales del niño, que afecta a sus posibilidades de comunicación emocional con otras personas y a la organización de la conducta en su vida diaria. Esta disfunción puede estar inducida por muy diversas causas, y no ser un afectación directa del sistema nervioso sino que muchas veces, las causas residen en otros sistemas que inciden de un modo más o menos directo sobre el neurodesarrollo funcional.
La aplicación sistemática de un protocolo, aleja el tratamiento de la realidad individual y de las necesidades verdaderas del paciente. Sin duda el protocolo es una forma de trabajar más sencilla y accesible, pero también es más rudimentaria y menos eficiente.

 El Metodo Saavedra&Dolle se fundamenta en el detallado reconocimiento individual de cada caso, y siempre dentro de la terapia biológica.  El estudio detallado e individualizado de cada caso conlleva muchas horas de trabajo, además del que se realiza en consulta. Es sin lugar a dudas un privilegio para el paciente, el ser investigado y estudiado en profundidad sin tener en cuenta las horas que ello implique. En un caso de autismo moderado, por poner un ejemplo, según esta forma de trabajar se pueden invertir hasta 12 horas de trabajo extra fuera de la consulta, es por ello que somos altamente selectivos a la hora de aceptar cada caso ya que el éxito no deviene solamente de la mano de que la terapia sea adecuada, sino que también depende de la actitud y compromiso de los padres en su desarrollo.

En los protocolos, al estar todo estipulado de antemano, no se dedica tiempo a la investigación personalizada y los resultados depende en gran medida de que aquello que se hace, coincida con las necesidades del niño, es decir, en este caso todo va un poco al revés, ya que es el niño el que tiene que adaptarse a las necesidades del protocolo.
 
Toda esta dedicación por nuestra parte se refleja luego en los resultados. Los protocolos por lo general  contemplan solo tres aspectos básicos, que son la dieta libre de gluten y caseina, la candidiasis y la quelación de metales.

El Metodo Saavedra&Dolle realiza un screening biológico por los principales órganos y sistemas como son el muscular, cardiaco, renal, hepático, intestinal, tiroideo, suprarrenal, vascular, pancreatico, glandula timo, sistema linfático, cerebral, y además factores toxicológicos diversos; infecciones por parásitos, hongos y bacterias; inmunológico, dietético y energético (mitocondrias, ATP, creatina, ciclo de krebs), entre otros.

Estas diferencia en la amplitud y especificidad, hacen que niños que no hayan apenas mejorado siguiendo tratamientos protocolarios si lo hagan con nuestro método de trabajo.

Terapia Biológica y Método Dolle&Saavedra

Tratamiento biologico para Autismo. Protocolo Dan ampliado Tratamiento no protocolario para el Autismo

Es muy grato para nosotros después de muchos años de trabajo y esfuerzo, el poder  ofrecer un sistema terapéutico desarrollado y pensado para obtener mayores resultados y porcentajes de éxito en el tratamiento de problemas tan serios y complejos, "aparentemente" irresolubles, como el Autismo.

El innovador Metodo Saavedra&Dolle lo desarrollamos para abordar con efectividad trastornos complejos con tratamientos naturales.
 
  TODOS LOS NIÑOS AUTISTAS PRESENTAN ALTERACIONES BIOLÓGICAS DIFERENTES.  De esta forma trabajamos en nuestra consulta con el autismo.  

Con nuestro método la aplicación de las técnicas naturales o biológica resultan más efectivas desde el inicio del tratamiento, esto es en virtud a la aplicación del primer y básico principio que rige a la medicina natural, en donde no se tratan enfermedades, sino a enfermos. Los resultados, en ocasiones, pueden superar las espectativas iniciales, aunque lo más común es que la evolución sea regular y progresiva. De este modo podemos decir que muchos de nuestros niños, que llegaron con valoraciones, dentro de la escala CARS de autismo, de autismo profundo, en la actualidad sus evaluadores los sitúan fuera de la escala de autismo.

No es solo un éxito nuestro, nosotros aportamos la parte que nos corresponde, luego el resto depende de sus padres, psicopedagogos, etc... Si cuya colaboración no puede realizarse el inigualable logro de devolver a estos especiales y maravillosos niños a una vida plena y llena de las mismas oportunidades que los demás.  

 

Al final, hoy por hoy, las técnicas y criterios de recuperación biológica son conocidos por todos los especialistas en medicina biológica, y dificilmente o muy poco a poco aparece alguna novedad.
La diferencia la marca el estudio personalizado e individual de cada niño y esto supone tiempo y mucho esfuerzo, lo cual no hace de nuestro método un sistema muy popular frente a la relativa sencillez en la aplicación de un protocolo.

 

Los padres obviamente inician los tratamientos pues esperan resultados positivos. Cada niño es diferente, algunos presentan autismo profundo, otros moderado o leve. Según en que grado estén afectadas las capacidades del niño, así como la edad en la que se inicie el tratamiento biológico, determinarán las posibilidades de su evolución. De esta forma, cuanto menor edad y mas leve el autismo, los niños pueden mejorar sustancialmente en apenas unos meses. Por el contrario, en los casos de autismo profundo y edades ya a partir de los 5-6 años, las mejorías pueden verse desde un inicio, pero lógicamente la recuperación será más paulatina. Y ya en el caso de los chicos que están sobre los 14-18 años los logros pueden ser más discretos, aunque no menos importantes por ello, pues el simple hecho de mejorar la capacidad de atención y concentración de uno de estos chicos es ya un gran éxito personal para ellos, éxito que les permite una mayor adaptación, desarrollo y posibilidades.
 
   Algunos casos en los que la causa no es solo biológica, sino también genética o anatómica donde existen alteraciones de las estructuras cerebrales, los niños pueden experimentar una importante mejoría, pero sin que sea del todo reversible la situación. Sin embargo, el tratamiento biológico puede ayudar mucho en la calidad de vida social, cognitiva y física, por lo que en cualquier caso el tratamiento estará altamente recomendado.
 
  
Para conseguir resultados significativos, es imprescindible la colaboración de los padres en seguir las pautas de tratamiento y la constancia y aplicación, así como el compromiso por su parte, pues el tratamiento del niño siempre depende de la correcta colaboración de los padres, y las mejorías dependerán en gran parte de su compromiso con la terapia y el terapeuta. 
  
  La evolución suele ser paulatina, sin estancamientos ni retrocesos, sino más bien en forma escalonada, a medida que se van abordando todas las disfunciones por etapas, se van observando mejorias concretas cada vez que se inicia el tratamiento para un nuevo sistema u organo que permanecía en estado disfuncional y crónico.

 

El Autismo no es considerado una enfermedad en si, sino un trastorno, por lo que si somos estrictamente literales no se puede curar, puesto que no es una enfermedad clínica con un denominador comun. Hablemos pues de revertir un trastorno cuyos afectados muestran un amplio abanico de sintomas conductuales y sensoriales en común, en base a los cuales son diagnosticados.

Resulta sin embargo curioso, que con el tratamiento biológico se pueda "revertir" el estado de estos niños, como se viene practicando hace años, de forma especialmente intensiva en Estados Unidos. Salta a la vista que si hasta el momento, solo se ha conseguido revertir el trastorno autista con tratamiento biológico, es porque la causa del autismo mayoritariamente es biológica. Es decir, los bloqueos de rutas metabolicas bioquímicas, las disfunciones leves o moderadas de oragnos y sistemas, y sobretodo la generación de circulos viciosos que cronifican este estado son las principales causas del Autismo. Si no fuera así, sería absolutamente imposible ni tan siquiera mejorar los síntomas con terapia biológica. Sin embargo todos los niños mejoran (aunque algunos sean en un porcentaje menor) en alguna medida (cuando no salen completamente del autismo) con el tratamiento natural capaz de corregir dichas disfunciones y corregir la bioquimica del paciente.

Es por ello que la lógica y la práctica demuestran que estos trastornos, así como muchos otros, son de carácter biológico y responden por tanto de forma efectiva a la terapia adecuada, como así lo demuestran las mejoras o incluso la reversión de estados de autismo de muchos niños tratados con terapias biológicas.

 

El autismo y TGD tienen cura y son reversibles El Autismo y TGD son recuperables. Método Saavedra&Dolle.